Al lectorNi
al justo leyes, ni al sabio consejos; pero ninguno supo bastantemente
para sí. Una cosa me has de perdonar y otra agradecer: el llamar
Oráculo a este epítome de aciertos del vivir, pues lo es en lo
sentencioso y lo conciso; el ofrecerte de un rasgo todos los doce
Gracianes, tan estimado cada uno, que El Discreto apenas se vio en
España cuando se logró en Francia, traducido en su lengua e impreso en
su Corte. Sirva éste de memorial a la razón en el banquete de sus
sabios, en que registre los platos prudenciales que se le irán
sirviendo en las demás obras para distribuir el gusto genialmente.
Baltasar Gracián.
los brillos interiores y profundos del diamante, lo interior del hombre
siempre debe valer el doble que lo exterior. Hay sujetos que sólo son
fachada, como casas sin acabar porque faltó caudal: tiene la entrada de
palacio y de choza las habitaciones. No hay en estos donde descansar, o
todo descansa, porque tras el saludo se acabó la conversación.
La prudencia se conoce en la seriedad, que está más acreditada que el
ingenio. El que siempre está de burlas no es hombre de veras. A éstos
los igualamos con los mentirosos al no creerlos; a los unos por recelo
de la mentira, a los otros de su burla. Nunca se sabe cuándo hablan con
juicio, lo que es tanto como no tenerlo. No hay mayor desaire que el
continuo donaire. Otros ganan fama de chistosos y pierden el crédito de
prudentes. Lo jovial debe tener su momento, y la seriedad todos los
demás.
Baltasar Gracian
Si queres BAJAR EL LIBRO hace click en la sección e-books
Archivado bajo: Sin categoría | Etiquetado: baltasar gracian, el arte de la prudencia








