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Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva

A pedido de muchos amigos les dejo en la sección e-book el link para descargar el pdf de la obra de Stephen Covey. (Columna izquierda de su pantalla)

Los 7 habitos marcaron el management de los nocventa con un enfoque muy creativo en cuanto abandonar la dependencia dentro de un marco de desarrollo personal.
Supero los 20 millones ce ejmplares en todo el mundo, por su mesaje claro, directo, enfoque sencillo y aplicable, lo transformaron junto a “La inteligencia emocional” de Goleman los titulos mas buscados en lo que a}a inteligencia emocional se refiere

Los 7 hábitos

  • Comience con un fin en mente
  • Ser proactivo
  • Primero lo primero
  • Entender para ser entendido
  • Win – Win
  • Sinergizar
  • Afilar la sierra

Les adjunto un video de la serie de liderazgo, son mensajes inspiradores que apuntan a el desarrollo de las habilidaes de dirección y liderazgo. Estan en inglés pero se entiende perfecto.
Son una serie de videos que desarrolla la empresa que comercializa los produtos de time management y productivity skills, Franklin Covey.

Aqui va otro video, el rescate conceptual lo hace S. Covey.

Si les parecen utiles posteo algunos más que tenemos.

Saludos y digan si les gustó.
Charly M


Cómo acelerar la decisión de los clientes

Hacer negocios no siempre es fácil, teniendo en cuenta que dependemos de la decisión de uno o varios terceros. En nuestro trabajo realizamos forecasts que nos cuesta cumplir. ¿En qué estamos fallando? Hacemos los llamados y visitas necesarias. Estamos siempre a disposición del cliente. Le explicamos todo, le dejamos el celular, folletería, un plan a medida, pero nada.

¿Qué esta pasando? Los clientes no deciden. Estiran…, estiran…, estiran el momento de decidir, y apenas lo hacen aparece otro personaje dentro de la misma persona: el ansioso. No importa el producto, sea un seguro de vida o patrimonial, una heladera nueva o un microondas. En cuanto toma la decisión, el cliente se convierte en un animal incontrolablemente ansioso. No puede estar un minuto más sin el producto. Nosotros nos preguntamos cómo puede ser, si lo pensó durante meses, nos hizo ir veinte veces, y ahora no puede esperar un segundo.

No crea que está en presencia de un esquizofrénico. Es un cliente absolutamente normal. Lo que ha sucedido aquí lo podemos ver desde diferentes puntos de vista. Existe mucho material de investigación sobre los comportamientos del consumidor. Le doy algunas claves que lo pueden ayudar a entender a este espécimen.

Primero, deje de ver a su cliente como un tipo raro y de comportamientos inexplicables, y fíjese por casa cómo andamos. Piense cuántos pretextos usa usted para sacarse de encima a alguien que le ofrece algo y, a partir de un evento determinado (un comentario, un episodio o simplemente ver a otro que lo usa), usted se activa como cliente, busca la tarjeta que le dejaron y llama, porque quiere comprar AHORA. Este comportamiento tiene una explicación.

Para decidir cualquier cosa, los clientes tienen que llegar a SU punto de tensión, que nunca es el mismo en un cliente que en otro. Tampoco es verdad que deben estar totalmente seguros para decidir (punto 0 en el gráfico), pero éste será más o menos alto de acuerdo a sus características personales y a su tensión frente a sus miedos.

Los miedos para decidir son tres: a equivocarse, al engaño y a las repercusiones (el “qué dirán”). Estos tres miedos son la clave para que las personas decidan. Claro que, de acuerdo a las características y experiencias de la persona, los miedos tendrán mayor o menor incidencia en el grado de tensión y, de acuerdo a su performance, esta presión bajará o subirá, acelerando, retardando o anulando la decisión a su favor. Si no me cree, le dejo este gráfico de la más pura cepa euclidiana.


Fíjese que la línea de tiempo (inferior) marca cuánto se toma una persona para decidir. Cuanto más aumenta la relación con el cliente, tanto más rápidamente baja la tensión para tomar la decisión. Por lo tanto, pregúntese si el cuerpo de su speech realmente cambia de cliente a cliente. Es probable que usted no esté ayudando a que se aceleren estos tiempos; por el contrario, el proceso lo está haciendo el cliente solo.

Éste es el desafío al que nos enfrentamos los vendedores. La rutina nos cristaliza el discurso y, después de muchas entrevistas, casi (dije “casi”) le decimos lo mismo a todo el mundo. Si no, fíjese cuántas veces se dijo a sí mismo: “Pero cómo puede ser que esta persona no vea lo beneficioso de este producto. ¡Es para él! ¡Qué tonto!”

Como dice Heimann: “El cliente compra por sus propias razones, no por las de usted.”

¿Habrá en su discurso algo que no se ajusta a los miedos de este cliente? Siempre pensamos en términos de beneficios. Lo invito a pensar no en beneficios -ya que esto usted lo hace muy bien- sino en que algo en su presentación no está ayudando a que desaparezcan los miedos. Por el contrario, está avivando la llama de la duda a ese cliente que lo ha pensado tanto, y usted sólo colaboró en justificar las razones de su falta de decisión.

Entender cómo decide una persona será material para otra charla. Hasta pronto

Carlos Melo

Master Trainer

Carlos.melo@profitargentina.com


Marketing Viral Filmax

Título: “¡Despierta Imbécil! Filmax”

Este movimiento reivindicativo tiene como objetivo crear polémica y difundir el mensaje de la película con el propósito de despertar interés en el mayor número de personas utilizando varias estrategias de comunicación enlazadas. Filmax ha diseñado varias acciones de guerrilla en colaboración con la agencia de publicidad Diana Media Group para reforzar el efecto viral de la campaña global.



Objetivo:

Se creó una comunidad virtual ¡Despierta Imbécil! el jueves 22 de febrero de 2007 y se difundieron unos 20 vídeos a través de la web y de youtube.com. De forma complementaria se llevaron a cabo diversas acciones de guerrilla en las calles de distintas ciudades españolas, en las cuales se han asaltado salas de cine y se han hecho manifestaciones para despertar al ciudadano dormido. Se distribuyeron 10.000 flyers, 5.000 postales y 1.000 post-its, comunicando el manifiesto y marcando imagen de la comunidad. En dos semanas de acción se han logrado: 106.000 vídeos vistos, 262.300 páginas vistas, 80.500 usuarios únicos, 7.500 usuarios registrados en la base de datos, más de 180 webs, blogs foros y páginas personales que han hablado de la acción y de la película.


Url Empresa: http://www.filmax.com/

Cont.Agencia: Nuria Kramer
Email: info@dianamediagroup.com
Ambito promo: España
Se desarrolla: Off
Agencia: Filmax
Anunciante: Filmax
Fecha inicio: 2007-04-28
Finalización: 0000-00-00
Tipo promo: Internet, Electrónica e Informática
Tipo Premio: regalos directos

Campaña de Producto : El Concursante
Marca: Filmax

Premio: Varios
Público objetivo: clientes finales
Web promo: http://www.dianamediagroup.com

Estrategia:
El cinismo irrenunciable del Martín Circo Martín ha generado un movimiento urbano llamado “¡Despierta Imbécil!”, que se ha comunicado a través una página web www.despiertaimbecil.com.


El Tiempo de Gestión:

¿Quién carga con este mono?

¿Dónde está el mono?

Supongamos que el gerente va caminando por un pasillo y ve venir a uno de sus subalternos, el Sr. A. Cuando se cruzan, el Sr. A lo saluda con un “Buen día. A propósito, tenemos un problema. Lo que pasa es que…” Mientras el Sr. A continúa su explicación, el gerente reconoce en este problema las 2 mismas características comunes a todos los problemas que sus subalternos, sin causa justificada, le presentan. A saber, el gerente está en conocimiento (a) de lo suficiente como para involucrarse, pero (b) no de lo suficiente como para tomar la decisión inmediata que se pretende de él. En última instancia, el gerente expresa, “Me alegro de que me haya comentado esto, pero ahora estoy muy apurado. Déjeme pensarlo y después lo hablamos.” Luego él y el Sr. A se separan.

Analicemos lo que acaba de ocurrir. Antes de se encontraran, ¿quién cargaba con el “mono”? El subalterno. Cuando se separaron, ¿quién lo llevaba a cuestas? El gerente. El tiempo impuesto por los subalternos comienza a correr en el momento en que el mono salta de las espaldas de un subordinado a las de su superior, y no finaliza hasta que el mono vuelve a su correspondiente “dueño” para ser atendido y alimentado.

Al aceptar al mono, el gerente se ha convertido voluntariamente en subalterno de su subalterno. Es decir, que ha permitido que el Sr. A lo transforme en su subalterno, haciendo 2 cosas que generalmente se supone que un subalterno debe hacer para su jefe –el gerente ha aceptado una responsabilidad encomendada por su subalterno, y ha prometido tenerlo al tanto de su gestión.

El subalterno, para asegurarse de que el gerente no lo olvide, se asomará luego a su oficina y le preguntará alegremente. “¿Cómo anda el asunto?”. (Esto se denomina “supervisión”).

O imaginemos, por ejemplo, que al finalizar una reunión de trabajo con otro subalterno, al que denominaremos Sr. B, el gerente se despide con la siguiente frase: “Bien. Envíeme un memo al respecto.”

Analicemos esto también. Ahora el mono está a cuestas del subalterno, porque es él quien debe actuar, pero está listo para pegar el salto. Hay que tener cuidado con ese mono. El Sr. B escribe obedientemente el memo solicitado y lo coloca en su bandeja de salida. Poco después el gerente lo recoge de su bandeja de entrada y lo lee. ¿A quién le corresponde actuar ahora? Al gerente. Si no lo hace rápidamente recibirá un memo recordatorio del subalterno (esta es otra forma de supervisión). Cuanto más demore el gerente, más se frustrará el subalterno (estará sin saber qué hacer) y más culpable se sentirá el gerente ( irá aumentando el tiempo que deberá dedicar a actividades impuestas por sus subalternos).

Y así sus otros subalternos Sr. C y D, siguen acudiendo a él para pedirle que los ayude, dejándole un mono cada uno.

¿Por qué sucede todo esto? Porque en todas las instancias mencionadas el gerente y el subalterno dan por sentado desde el principio, a sabiendas o no, que el tema en cuestión es un problema conjunto. En cada caso el mono está parado sobre las espaldas de ambos. Todo lo que tiene que hacer es mover la pata incorrecta y –como por arte de magia- el subalterno se lo saca de encima y desaparece hábilmente, quedando el supervisor con otra adquisición para su zoológico. Por supuesto que lo monos pueden ser entrenados para que no muevan la pata incorrecta. Pero es más fácil evitar en primer lugar, que se suban a ambas espaldas.

Viernes a última hora: el gerente está en su oficina, con la puerta cerrada, para poder tener mayor privacidad y poder analizar la situación. Afuera están sus subalternos esperando para recordarle que deberá llegar a algo concreto.

Pero el tiempo pasa tan rápido que no llega a atenderlos. A las 19 hs. se va a su casa, pensando que el sábado para tratar de terminar el trabajo atrasado. Cuando vuelve al día siguiente, ve a través de la ventana “el green” de la cancha de golf de enfrente donde hay 4 personas jugando. Adivinen quiénes son: sus subordinados Sres. A, B, C y D.

Esto le abre los ojos. Se da cuenta de quién está realmente trabajando para quién. Más aún ve que si realmente logra concretar durante este fin de semana lo que vino a realizar, sus subalternos cobrarán tanto ánimo que cada uno aumentará el límite respecto de la cantidad de monos que permitirán saltar de sus espaldas a la de él. Es decir, reconoce que cuánto más se involucre, más retrasado quedará con su trabajo.

Entonces huye de su oficina, ¿cuál es su plan? Dedicarse a algo que hacía mucho que no tenía tiempo para hacerlo: pasar el fin de semana con su familia.

Ya tiene planes bien definidos para el lunes. Se va a deshacer del tiempo impuesto por sus subalternos. A cambio obtendrá una cantidad de tiempo discrecional, parte del cual dedicará a sus subalternos para asegurarse de que aprendan el difícil pero gratificante arte gerencial denominado “Atención y Alimentación de los Monos”.

Cómo deshacerse de sus monos

El lunes el gerente llega al trabajo lo suficientemente tarde como para que los 4 subalternos estén esperando afuera de su oficina, esperando reunirse con él por el tema de sus monos. Los hace pasar a uno por vez. El objetivo de cada entrevista consiste en tomar a un mono, colocarlo sobre el escritorio y planificar juntos cómo lograr que la jugada siguiente deba estar a cargo del subalterno.

A medida que cada subalterno abandona la oficina, el gerente se ve recompensado por la visita de un mono que se aleja sobre sus espaldas.

La próxima jugada del subalterno puede ser tan difícil de definir que el gerente tal vez decida –sólo por el momento- simplemente dejar que el mono duerma en la espalda de aquel por una noche y hacerlo volver a cuestas a una hora convenida de la mañana siguiente a fin de continuar la búsqueda conjunta de un curso de acción más concreto por parte del subalterno. (Los monos duermen tan plácidamente sobre los tanto hombros del subalterno como los de sus superiores.)

A partir de este momento el gerente le aclara a sus subalternos que las reglas básicas serán las siguientes:

“En ningún momento en que yo esté ayudándole a Ud. Con este u otro problema, su problema se convertirá en el mío. En cuanto su problema se convierta en el mío, Ud. Ya no tendrá un problema, y no tiene sentido ayudar a una persona que no tiene problemas.”

“Una vez finalizadas las reuniones correspondientes, el problema abandonará esta oficina exactamente del mismo modo en que ingresó –sobre sus espaldas-. Ud. puede solicitar mi ayuda en cualquier momento convenido, y juntos determinaremos cuál será la próxima acción a tomar y quién de nosotros la llevará a cabo.”

Paulatinamente, el gerente se dará cuenta, que ya no tendrá necesidad de cerrar la puerta. Sus monos se habrán ido. Regresarán, pero sólo con una cita.


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