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El Tiempo de Gestión:

¿Quién carga con este mono?

¿Dónde está el mono?

Supongamos que el gerente va caminando por un pasillo y ve venir a uno de sus subalternos, el Sr. A. Cuando se cruzan, el Sr. A lo saluda con un “Buen día. A propósito, tenemos un problema. Lo que pasa es que…” Mientras el Sr. A continúa su explicación, el gerente reconoce en este problema las 2 mismas características comunes a todos los problemas que sus subalternos, sin causa justificada, le presentan. A saber, el gerente está en conocimiento (a) de lo suficiente como para involucrarse, pero (b) no de lo suficiente como para tomar la decisión inmediata que se pretende de él. En última instancia, el gerente expresa, “Me alegro de que me haya comentado esto, pero ahora estoy muy apurado. Déjeme pensarlo y después lo hablamos.” Luego él y el Sr. A se separan.

Analicemos lo que acaba de ocurrir. Antes de se encontraran, ¿quién cargaba con el “mono”? El subalterno. Cuando se separaron, ¿quién lo llevaba a cuestas? El gerente. El tiempo impuesto por los subalternos comienza a correr en el momento en que el mono salta de las espaldas de un subordinado a las de su superior, y no finaliza hasta que el mono vuelve a su correspondiente “dueño” para ser atendido y alimentado.

Al aceptar al mono, el gerente se ha convertido voluntariamente en subalterno de su subalterno. Es decir, que ha permitido que el Sr. A lo transforme en su subalterno, haciendo 2 cosas que generalmente se supone que un subalterno debe hacer para su jefe –el gerente ha aceptado una responsabilidad encomendada por su subalterno, y ha prometido tenerlo al tanto de su gestión.

El subalterno, para asegurarse de que el gerente no lo olvide, se asomará luego a su oficina y le preguntará alegremente. “¿Cómo anda el asunto?”. (Esto se denomina “supervisión”).

O imaginemos, por ejemplo, que al finalizar una reunión de trabajo con otro subalterno, al que denominaremos Sr. B, el gerente se despide con la siguiente frase: “Bien. Envíeme un memo al respecto.”

Analicemos esto también. Ahora el mono está a cuestas del subalterno, porque es él quien debe actuar, pero está listo para pegar el salto. Hay que tener cuidado con ese mono. El Sr. B escribe obedientemente el memo solicitado y lo coloca en su bandeja de salida. Poco después el gerente lo recoge de su bandeja de entrada y lo lee. ¿A quién le corresponde actuar ahora? Al gerente. Si no lo hace rápidamente recibirá un memo recordatorio del subalterno (esta es otra forma de supervisión). Cuanto más demore el gerente, más se frustrará el subalterno (estará sin saber qué hacer) y más culpable se sentirá el gerente ( irá aumentando el tiempo que deberá dedicar a actividades impuestas por sus subalternos).

Y así sus otros subalternos Sr. C y D, siguen acudiendo a él para pedirle que los ayude, dejándole un mono cada uno.

¿Por qué sucede todo esto? Porque en todas las instancias mencionadas el gerente y el subalterno dan por sentado desde el principio, a sabiendas o no, que el tema en cuestión es un problema conjunto. En cada caso el mono está parado sobre las espaldas de ambos. Todo lo que tiene que hacer es mover la pata incorrecta y –como por arte de magia- el subalterno se lo saca de encima y desaparece hábilmente, quedando el supervisor con otra adquisición para su zoológico. Por supuesto que lo monos pueden ser entrenados para que no muevan la pata incorrecta. Pero es más fácil evitar en primer lugar, que se suban a ambas espaldas.

Viernes a última hora: el gerente está en su oficina, con la puerta cerrada, para poder tener mayor privacidad y poder analizar la situación. Afuera están sus subalternos esperando para recordarle que deberá llegar a algo concreto.

Pero el tiempo pasa tan rápido que no llega a atenderlos. A las 19 hs. se va a su casa, pensando que el sábado para tratar de terminar el trabajo atrasado. Cuando vuelve al día siguiente, ve a través de la ventana “el green” de la cancha de golf de enfrente donde hay 4 personas jugando. Adivinen quiénes son: sus subordinados Sres. A, B, C y D.

Esto le abre los ojos. Se da cuenta de quién está realmente trabajando para quién. Más aún ve que si realmente logra concretar durante este fin de semana lo que vino a realizar, sus subalternos cobrarán tanto ánimo que cada uno aumentará el límite respecto de la cantidad de monos que permitirán saltar de sus espaldas a la de él. Es decir, reconoce que cuánto más se involucre, más retrasado quedará con su trabajo.

Entonces huye de su oficina, ¿cuál es su plan? Dedicarse a algo que hacía mucho que no tenía tiempo para hacerlo: pasar el fin de semana con su familia.

Ya tiene planes bien definidos para el lunes. Se va a deshacer del tiempo impuesto por sus subalternos. A cambio obtendrá una cantidad de tiempo discrecional, parte del cual dedicará a sus subalternos para asegurarse de que aprendan el difícil pero gratificante arte gerencial denominado “Atención y Alimentación de los Monos”.

Cómo deshacerse de sus monos

El lunes el gerente llega al trabajo lo suficientemente tarde como para que los 4 subalternos estén esperando afuera de su oficina, esperando reunirse con él por el tema de sus monos. Los hace pasar a uno por vez. El objetivo de cada entrevista consiste en tomar a un mono, colocarlo sobre el escritorio y planificar juntos cómo lograr que la jugada siguiente deba estar a cargo del subalterno.

A medida que cada subalterno abandona la oficina, el gerente se ve recompensado por la visita de un mono que se aleja sobre sus espaldas.

La próxima jugada del subalterno puede ser tan difícil de definir que el gerente tal vez decida –sólo por el momento- simplemente dejar que el mono duerma en la espalda de aquel por una noche y hacerlo volver a cuestas a una hora convenida de la mañana siguiente a fin de continuar la búsqueda conjunta de un curso de acción más concreto por parte del subalterno. (Los monos duermen tan plácidamente sobre los tanto hombros del subalterno como los de sus superiores.)

A partir de este momento el gerente le aclara a sus subalternos que las reglas básicas serán las siguientes:

“En ningún momento en que yo esté ayudándole a Ud. Con este u otro problema, su problema se convertirá en el mío. En cuanto su problema se convierta en el mío, Ud. Ya no tendrá un problema, y no tiene sentido ayudar a una persona que no tiene problemas.”

“Una vez finalizadas las reuniones correspondientes, el problema abandonará esta oficina exactamente del mismo modo en que ingresó –sobre sus espaldas-. Ud. puede solicitar mi ayuda en cualquier momento convenido, y juntos determinaremos cuál será la próxima acción a tomar y quién de nosotros la llevará a cabo.”

Paulatinamente, el gerente se dará cuenta, que ya no tendrá necesidad de cerrar la puerta. Sus monos se habrán ido. Regresarán, pero sólo con una cita.


Crisis de comunicación en la empresa

Tarde o temprano también le tocará a su empresa
PREPARESE PARA AFRONTAR UNA CRISIS DE COMUNICACION
Por Javier Maza / Presidente de Maza Communications
Publicado en revista Viceversa, Mayo 2008

Solo hay 2 clases de empresa: las que ya han pasado por una crisis de comunicación… y las que lo harán en cualquier momento. Nadie está a salvo. La Iglesia Católica está en medio de una crisis originada por la cantidad de denuncias sobre abusos sexuales cometidos por sacerdotes contra menores de edad en diferentes países. El New York Times afronta una grave crisis que está afectando su credibilidad al conocerse que uno de sus periodistas había estado inventando y publicando artículos y entrevistas sobre personas inexistentes.

Prácticamente no hay una organización que esté libre de esta amenaza real: una aerolínea cuyos pilotos amenazan con irse a la huelga (o peor aún, que se le caiga un avión); un banco que es intervenido por el ente regulador; un hotel que se convierte en escenario de un crimen; un centro minero acusado de contaminar el ambiente; un hospital denunciado por negligencia médica, etc.

Significa una crisis el fin de la organización que la sufre?… no necesariamente. De hecho hay 2 casos reales y antológicos a los que los consultores en comunicación corporativa nos referimos para ilustrar lo que debe y lo que NO debe hacerse frente a una crisis de comunicación. El primero es el del envenenamiento con el analgésico Tylenol, ocurrido en noviembre de 1982 en Chicago.

En aquella oportunidad 3 personas murieron al consumir cápsulas de Tylenol cuyo contenido original había sido reemplazado por cianuro a manos de un criminal. El fabricante, Johnson & Johnson empezó de inmediato una investigación y de ello se informó al público. Se determinó poco después que el problema se había producido en un solo supermercado en donde se vendía el producto, pero no obstante –y para comunicar la preocupación del fabricante por la salud de sus consumidores- se dispuso un recall o retiro masivo del producto. Tylenol estuvo fuera de circulación por un tiempo pero luego volvió, esta vez con un empaque seguro, conocido como tamper resistant, a prueba de adulteración. Tylenol no sólo es hoy en día un producto líder sino que el novedoso diseno industrial de su “envase seguro” se convirtió en estándar y obligatorio en Estados Unidos para todos los medicamentos de venta libre.

Pero una crisis mal manejada puede afectar seriamente –a veces de manera irreversible- la imagen de una organización. La poderosa empresa Exxon no ha podido sacudirse hasta hoy el polvo de una de las crisis de comunicación peor manejadas en la historia del marketing corporativo: el hundimiento del petrolero Exxon Valdez, en Alaska, en marzo de 1989. Fue el típico desastre ecológico y eterna pesadilla de las empresas petroleras: se hundió el buque tanque, se derramaron más de 9 millones de galones de crudo y más de 500 millas cuadradas resultaron contaminadas ocasionando la muerte de miles de aves y animales marinos. Los ejecutivos de Exxon guardaron imperdonable silencio durante las cruciales primeras horas, cuando todo el mundo exigía explicaciones y esperaba por lo menos una muestra de preocupación oficial por parte de la multimillonaria companía norteamericana. Finalmente aparecieron los voceros de Exxon pero no para hacer un “mea culpa” sino simplemente para tratar de compartir su responsabilidad con terceros. Cuando Exxon ya se había convertido en símbolo de la arrogancia corporativa, y era objeto de condenas por parte de grupos ecológicos en todo el mundo, un grupo de altos ejecutivos llegó a la zona del desastre para -simbólicamente- empezar a limpiar el área. Exxon pagó más de US $ 1,000 millones en danos, pero lo más caro fue el grave deterioro que sufrió su imagen de la que no ha logrado recuperarse hasta hoy, pese a intensos esfuerzos mundiales de relaciones públicas.

La clave está en hacerse la pregunta correcta: no es “si llegará a ocurrir” la crisis sino “cuándo” ocurrirá y las posibilidades de sobrevivir dependen en gran parte de la preparación.

Esta preparación tiene 2 niveles: el plan de contingencia (que incluye aspectos básicos tales como organizar el comité y manual de crisis) y el plan de comunicación que incluye la identificación de voceros, talking points y, desde luego, un eficiente entrenamiento de comunicación mediática o Media Training.

En la actualidad y frente al desarrollo de la tecnología algunas variables nuevas han alterado un poco las fórmulas clásicas de resolución de crisis. El uso de Internet, por ejemplo, constituye hoy en día un arma de doble filo: puede ser utilizada por la organización para diseminar sostenida y controladamente mensajes dirigidos a sus diferentes públicos y así paliar, en parte, la posibilidad de inicio de una crisis. Pero al mismo tiempo Internet es un foro abierto en donde con frecuencia se inician y propagan rumores, a veces ciertos, que si no son aclarados oportuna y eficazmente por la organización aludida pueden desencadenar una crisis. Los consultores de comunicación recordamos el caso “Flaming Ford” (“Ford Maldito”) que le costó a la Ford Company US $ 200 millones en recalls a cientos de sus modelos Ranger. Todo se inició cuando una pareja en Marietta, Georgia, vio con sorpresa como una noche su vehículo encendió el motor espontáneamente y luego se produjo un fuego que prácticamente lo consumió. Ford se negó a atender sus reclamos y los duenos del vehículo siniestrado construyeron una página web que hasta ahora se mantiene (www.flamingfords.com) ,con fotos incluidas, instando a otros propietarios de similar modelo a reclamar garantías al fabricante. La crisis se generó únicamente en Internet, y por medio de chats y correo electrónico llegó a miles de personas. Luego saltó a la prensa pero para entonces ya el asunto se le había ido de las manos a Ford que pagó muy cara su indiferencia inicial.

Recuerde: el primer paso para solucionar y sobrevivir a una crisis de comunicación es estar preparado porque, tarde o temprano, le tocará a usted.


El único secreto para poder administrar su tiempo es:


Administrar el tiempo laboral requiere, antes que nada, revisar qué es lo que usted hace y no lo que dice que hace. Evitar verse como una víctima de un mundo alocado y al parecer sin un sentido lógico, nutrido de variables incontrolables, cataclismos coyunturales e insospechados emergentes que, con implacable certeza, desintegran sin piedad lo que usted planifica. Terrible, ¿no? Pero sin un análisis crítico de su gestión no podrá ver cuáles son sus ámbitos de mejora. Los cambios en los hábitos se dan a partir de la sensación de urgencia de otro resultado ante el tremendo espanto que le causaría un status quo. Más simple: si no hago algo, me comen los piojos. No llegue a tal situación para empezar con algo distinto. El desarrollo debe estar basado en el crecimiento y no en situaciones irreversibles.

Por eso, cuando alguien nos acerca una revista, un video o un artículo que habla de “time management”, aparentemente nos interesa, pero por alguna causa no lo vemos aplicable y entendemos nuestro caso particular como único (léase: “mi caso es distinto”).

Si algo de lo escrito arriba habla de usted, mi querido amigo, le cuento que está infectado por el Virus Cometiempo. Este terrible flagelo ataca a muchísima gente talentosa. Es fácilmente reconocible, pero su cura no lo es tanto, ya que parte de la recuperación depende de la actitud del paciente. El Virus Cometiempo ataca sin piedad los cinco sentidos. Veamos.

La vista: Creerá que su visión es infinita. Por lo tanto, usted no necesita demasiadas planificaciones, cuando en realidad lo que el Virus ha cambiado es su horizonte, y usted padece de una terrible miopía.

El oído: Sólo oye instrucciones, órdenes, pedidos de favores, o el temido: “¿Te puedo interrumpir un segundito?” Si alguna cabeza se asoma a su puerta más de cuatro veces al día, usted está muy grave.

El tacto: Empieza a perderlo, sobre todo con las relaciones más directas, o sea, las clave, y la falta de tacto puede afectar hasta su entorno.

El olfato: Todo huele a quemado. Las cosas importantes quedan postergadas por las urgentes, y usted vive con la sensación de que llega tarde a todo. Para colmo, empieza a perder otros olfatos, como por ejemplo el de la motivación o el comercial, y deja de oler nuevas oportunidades y nuevos mercados.

El gusto: Aquí viene lo más difícil. El Virus ataca el más importante de los sentidos: el gusto. Usted se preguntará por qué. Es simple: cuando el invasor compromete sus glándulas, el decir la palabra “No” produce un gusto muy amargo y difícil de soportar. Usted pierde la capacidad de decir que no, su derecho como ser humano, su libertad para decir “no puedo reunirme con nadie hoy”, “no voy a hacerlo porque no tengo tiempo”, “este trabajo no me lo dejes”. En fin, no me dejes este mono.

Si y sólo si usted logra tolerar el sabor amargo que produce el decir “No”, podrá manejar su tiempo. Todas las herramientas que encuentre (le puedo recomendar varias), desde las leyes de Parkinson hasta Acosta, Covey e innumerables autores que han estudiado las mejores herramientas de administración del tiempo, se basan en la planificación y priorización de tareas. Mi amigo: logrará más fácilmente el resultado de cualquier técnica si dice, en todo su derecho, “No”.

Si su política es de puertas abiertas, haga pedidos de tregua. Si sus reuniones son improductivas, frecuentes y largas, cambie su comportamiento, enfoque y concentración. Si la gente lo consulta todo el tiempo, recuerde que la culpa no siempre es del chancho. Pero usted tiene el derecho y el deber de cambiar.

Mi amigo, después de entrenar a mucha gente en estas habilidades durante años, descubrí que sólo los que soportan el sabor amargo de decir “No” saben que esto no afectará sus relaciones. La gente lo seguirá respetando y aprenderá a reconocer que algunos límites han cambiado. Tenemos el poder de elegir más de lo que creemos, y decir “No” es una elección.

Es su turno. Debe elegir. Pero antes le digo esto último: elija lo que elija, sólo le importará a sted. La gente seguirá pidiendo y las tareas se seguirán acumulando. Pase lo que pase, como dice el viejo cuento sufi, “la respuesta esta en sus manos”.

Carlos Melo

Director de Desarrollo y Entrenamiento

Profit Group

carlos.melo@profitargentina.com


KPI Key performance indicators (Indicadores clave de desempeño)


Hoy dia se encuentra de moda establecer los Kpi como indicadores esenciales tanto para los planes estratégicos como para lo establecido bajo los lineamientos del Balanced Scorecard o Cuadro de Mando Integral. Es interesante que buscando la definición de la traducción de los kpi como “Indicadores claves de desempeño” o indicadores críticos, no aparece. Lo que encontramos en inglés fue lo siguiente:

  • Un medición significativa utilizada por si misma o en combinación con otros indicadores claves de desempeño para monitorear que también un negocio está logrando sus objetivos cuantificables.

www.georgetown.edu/uis/ia/dw/GLOSSARY0816.html

  • Factores seleccionados que directa e indirectamente influyen en la efectividad de un producto o proceso

www.industryforum.co.uk/glossary.htm

  • Indicadores utilizados para proveer mediciones según la prioridad definida y factores claves de éxito de un proyecto o un sistema.
  • Key Performance Indicators (KPI), son también conocidos como Key Success Indicators (KSI, indicadores claves de éxito) son medidas financieras y no financieras utilizadas para reflejar el éxito crítico de una organización. Estas son utilizadas en Inteligencia de Negocios (BI) para mostrar el estado actuadle un negocio y recetar el curso de acción. Los KPIs difieren dependiendo de la naturaleza de una organización. Ellos ayudan a la organización a medir el progreso hacia las metas organizacionales.

en.wikipedia.org/wiki/KPI

De la enciclopedia libre Wikipedia, tenemos:

Key Performance Indicators (KPI) son métricas financieras y no financieras utilizadas para cuantificar objetivos. Reflejan el desempeño estratégico de una organización. El acto de monitorear los KPIs en tiempo real es conocido como business activity monitoring. Los KPIs son frecuentemente utilizados para valorar la dificultar de medir actividades tales como los beneficios del desarrollo del liderazgo, compromiso, servicio, y satisfacción. Los KPIs son típicamente atados a la estrategia de una organización (Son ejemplarizados por medio de técnicas tales como el Balanced Scorecard).

Los KPIs difieren dependiente de la naturaleza de una organización y de su estrategia. Ayudan a la organización a medir el progreso hacia el logro de las metas organizaciones, especialmente hacia la dificultad de cuantificar el conocimiento basado en actividades. (knowledge-based activities).

Un KPI es una parte clave de un objetivo medible, por ejemplo: “Incrementar el promedio de utilidad por cliente de $10 a $15 para finales del año 2008″.En este caso, ‘Promedio de utilidad por Cliente es el KPI.

Los KPIs no deben ser confundidos con los Factores Críticos de Exito. Por ejemplo en el ejemplo anterior, un factor critico de éxito podría ser algo que se necesita hacer para lograr el objetivo.

Identificando indicadores

Los indicadores de desempeño difieren de los indicadores de negocio o metas (or goals). Una escuela podría considerar la tasa de deserción de sus estudiantes como un KPI el cual puede ayudar a la escuela a entender la posición en la comunidad educativa, por otro lado como negocio podría no considerar el porcentaje de ingresos por el regreso de clientes como un potencial KPI.

Pero es necesario para una organización al menos identificar sus KPI’s. El ambiente clave para identificar los KPI’s son:

  • Tener un proceso del negocio pre -definido.
  • Tener claros los requerimientos de las metas y desempeño del negocio.
  • Tener mediciones cualitativas y cuantitativas de los resultados y compararlos con el conjunto de metas
  • Investigar la variabilidad y debilidades del proceso o los recursos para lograr las metas en el corto plazo.

Áreas a ser analizadas

Las áreas a ser analizadas por la alta gerencia son:

  1. Cifras relacionadas con los clientes:
    1. Nuevos clientes adquiridos
    2. Situación de los clientes actuales
    3. Atributos de los clientes
  2. Rotación generada por segmento de clientes. Pueden ser realizada por medio de filtros demográficos.
  3. Saldos vencidos por segmento de cliente y términos de pago.
  4. Recuperación de incobrables por medio de mejora en las relaciones con los clientes.
  5. Análisis demográfico de individuos (clientes potenciales)
  6. Análisis de delincuencia de clientes sobre los pagos.
  7. Rentabilidad por cliente por segmento demográfico y segmentación de clientes por rentabilidad.

Muchos de los KPi de clientes arriba mencionado son desarrollados y mejorados por medio de la Administración de las relaciones con el cliente o CRM. Esta es unas una lista inclusive que exclusiva y describen más o menos lo que un banco quisiera hacer, pero también puede ser para una compañía telefónica o servicios o sectores similares.

Es importante que:

  1. Los KPI- relacionados con los datos son consistentes y correctos.
  2. Oportunidad de disponibilidad de los datos.

La rapidez en la disponibilidad de los datos esta siendo un aspecto crítico para todas las organizaciones. Son comunes las demoras de uno o dos meses para obtener los datos. Muchas organizaciones están tratando de contra con información en muy corto tiempo y con menos demora. Por ejemplo en operaciones con un alto riesgo operativo o crediticio (tarjetas de crédito, servicios de salud), han movido la disponibilidad de sus indicadores a una semana y en algunos casos son analizados diariamente. Esto significa que los datos generalmente están disponibles dentro de las siguientes 24 horas como resultado de la automatización.


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